miércoles, 28 de octubre de 2009

¿CÓMO ES EL VENEZOLANO?

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Una vez me preguntaron cómo es el venezolano típico, cuáles eran las características que identifican la personalidad más común, entonces de inmediato se me vino a la mente la imagen de una persona dicharachera, espontánea, extrovertida, alegre, generosa y tolerante.

Sin embargo, la modernidad ha ido desdibujando esta imagen y va surgiendo una nueva actitud del venezolano que de modo inconfundible se puede observar en el tráfico automotor de la ciudad de Caracas. Allí todo está invadido por una enorme anarquía y un completo irrespeto a cualquier norma o ley de comportamiento cívico.

Es la verdadera ley de la selva, dónde cada cual intenta sacar la mayor ventaja posible en detrimento del otro. Se puede conducir por el hombrillo de las vías, cruzar cuando el semáforo está en rojo, avanzar en una cola sin importar que se obstaculice el tránsito de la calle perpendicular, no respetar para nada a los peatones quienes nunca tienen preferencia para cruzar una calle, etc.

Los semáforos son un adorno en algunas esquinas de la ciudad, aunque también son una guía, pero no en el sentido convencional que tiene en otros países. Una luz roja no significa que haya que detenerse con el vehículo, sino sencillamente que hay que cruzar con mayor precaución, pues puede haber alguien que no conozca las reglas de la ciudad y no tenga la precaución de frenar cuando avance con la luz verde de su lado del semáforo.

De noche definitivamente no se debe tomar en cuenta para nada la luz roja de los semáforos, ya que si se detiene en una esquina lo pueden asaltar los delincuentes que abundan en Caracas, entonces puede perder el automóvil y si se resiste pierde la vida.

Claro, también están los fiscales de tránsito que dan órdenes con fuertes señas de manos y brazos para que avancen más rápido los vehículos o se detengan en los cruces. Su esfuerzo es gigantesco en las colas, ya que con sus enérgicos ademanes intentan hacer avanzar la fila de carros, si no lo consiguen tocan sus silbatos y aletean los brazos con mayor energía como si tuviesen un poder de telequinesia.

Me dan lástima los fiscales, nunca están sincronizados con los semáforos y su lucha es inútil, los conductores hacen lo que se les da la gana. Si a un fiscal se le llega a ocurrir detener a un conductor por no hacerle caso, entonces se forma de inmediato un atascamiento infernal que hace insoportable el entorno de ruidos de motores encendidos, las pitadas de las cornetas, el humo de los tubos de escape y los peatones cruzando por entre los vehículos.

Por supuesto que las vías tienen pintada la divisoria entre canales de circulación, pero no necesariamente coincide con las filas de vehículos, porque además entre los espacios libres circulan las motos que serpentean entre los carros para adelantarlos, ya sea por la derecha o por la izquierda.

Además el paisaje lo colorean los vendedores ambulantes, actividad muy extendida en el país, puesto que abarca a prácticamente la mitad de la población. Entre medio de los vehículos ofrecen sus mercaderías que abarcan prácticamente de todo, refrescos, cerveza, música, chocolates, galletas, juguetes, herramientas, artículos inflables, flores, libros, lápices, periódicos, café, helados, etc.

Finalmente, bordeando las vías van los recogelatas que, como las aves de rapiña, van recolectando lo que otros desechan, para cubrir su cuota de aluminio de reciclaje que venden al mayorista para lograr un ínfimo sustento.

Cada cual dentro de su vehículo va rumiando su rabia e insultado a los demás por la impotencia que los invade, desahoga sus tensiones pitando la corneta de su vehículo, gritando a los demás y acelerando en neutro para descargar enormes humaredas por el tubo de escape.

Por supuesto que todo el mundo llega atrasado a su trabajo, porque el congestionamiento de la ciudad es terrible en las horas de mayor tráfico. Tampoco se salva el transporte público, puesto que además de las demoras de tráfico hay que hacer enormes colas para lograr subirse a un microbus y, por otro lado, es mucho peor el trasporte por el Metro que está completamente colapsado, pues es casi imposible subirse a los vagones repletos de pasajeros y, aún más difícil, bajarse en su estación de destino.

Cuando se llega al sitio del trabajo, completamente descompuesto y desencajado, con supremo esfuerzo se simula una sonrisa y con tono de humildad se le dice al superior: “Jefecito, me atrasé por culpa del tráfico, pero ya tengo casi listo todo lo que me pidió… estamos a la orden”. En todo caso, después habrá cualquier excusa para no terminar el trabajo.

Entonces algunos se preguntan: ¿Por qué el venezolano se ha vuelto violento, irrespetuoso, anarquista, resentido? ¿Para qué sirve su viveza de pájaro bravo? ¿Bajo su apariencia despreocupada, qué hay en su interior que un día puede explotar?

Así también es el gobierno, se conduce con la mayor anarquía e irrespeto por los ciudadanos, convoca a elecciones cuando le conviene, caso contrario las dilata tanto como puede, estable reglas para sacar ventaja en la competencia democrática, impone las mayorías circunstanciales sin respeto por las minorías, no acata los resultados electorales que no lo favorecen, insulta a todo quien piense diferente y no tiene escrúpulos para perseguir a los disidentes.

En el país la delincuencia está completamente desatada, la impunidad invade toda la sociedad, el gobierno es fuente descarada de corrupción que sólo no la ven las autoridades, los órganos institucionales de la justicia están mediatizados y actúan sesgados para favorecer al gobierno, las empresas del Estado están carcomidas por la ineficiencia.

En medio de este desorden el gobierno extiende su poder a todos los espacios del Estado y aprovecha para imponer su control proselitista sobre una población que oscila entre la irreverencia a las autoridades y la adulancia al Jefe. Los mismos que antes eran adecos ahora son chavistas, los que usaban franela blanca ahora usan la roja rojita, pero ¿realmente qué piensan en su interior?

La adulancia es la fuente del paternalismo que logra el dominio en base a dádivas que compran servilismo y sumisión, ésta es la esencia de este gobierno populista. Sin embargo, los recursos del gobierno se agotan y la ineficiencia por la falta de inversiones en la infraestructura de los servicios públicos comienza a florecer por todas partes, y ya no se le puede echar la culpa al gobierno anterior.

Así pues, ha llegado la hora de la irreverencia, madre de la rebeldía, que llama a romper la resignación y la desesperanza. Esta es la naturaleza del venezolano que no permitirá su sometimiento a un régimen autocrático fascistoide disfrazado de socialismo.

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jueves, 24 de septiembre de 2009

RELATO: CUANDO EL GALLO NO CANTA

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A la memoria de mi tío Héctor Juvenal
Araya Huidobro, a sus sueños e ilusiones
que el viento se llevó.
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Siento la angustia de que los días pasan y estos malditos dolores no me quieren abandonar, apenas he dormido durante esta noche, tengo náuseas y un intenso dolor de cabeza, pareciera que mis pensamientos fuesen a explotar.

A pesar de que hay cortinas oscuras en mi habitación, percibo un lánguido amanecer, es como si el día no tuviese fuerzas para diluir las sombras de la noche que invaden todo el lugar. Apenas oigo los ruidos de la calle, ya no está la acostumbrada algarabía de las mañanas, es un día muy extraño y yo me siento muy débil.

Mi enfermedad me deprime profundamente, pues cuando parece que estoy mejorando me viene enseguida una recaída, después me vuelvo a sentir mejor para recaer una y otra vez. Ahora las nauseas me provocan deseos de vomitar todo, expulsar mis pensamientos, vomitar mi alma y botar de una vez todos mis dolores para descansar el cuerpo de esta angustia que ya no puedo soportar.

Aún no canta el gallo que anuncia un nuevo amanecer, cuando la alborada devela un nuevo día, erguido en medio de su harén de gallinas que sólo atinan a un leve cacareo que más parece un suave murmullo. Mal agüero es si las gallinas cantasen, pues sería señal de mala suerte y de muerte, en tanto que el canto del gallo es símbolo de valor y abundancia.

A mí me agrada el canto del gallo, ya que su cantar matinal anuncia el fin de las juergas nocturnas, ahuyenta la muerte, nos exorciza de demonios y espíritus malignos. El canto del gallo expulsa a los diablos, brujas y duendes que abundan en la soledad traicionera de las noches.

También el gallo y su canto son símbolos de fecundidad, en el sentido de fertilidad, de la cual está signada mi familia, ya que de hecho somos cinco hermanos y yo soy el mayor. Podríamos haber sido muchos más hermanos, pero un lóbrego día el gallo no quiso cantar, ese día lo quiso imitar una gallina con un falso cacareo, fue un triste día que no amaneció cuando mamá falleció.

Mi madre murió a los pocos días de haber nacido mi hermanito menor, la alegría de la llegada del bebé se ensombreció de angustia para toda la familia. Muy poco tiempo después falleció papá de tristeza y soledad.

Entones mi abuelita decidió enviarme al internado de la Escuela Normal de Copiapó, una vez que terminé mis estudios de la Escuela Primaria. Mi primer año, con el dolor reciente de la muerte de mi mamá, fue cuando apenas tenía 14 años.

Aquella vez sentí que se me partía el corazón al alejarme de mi familia, separarme de mis amigos, lejos de mi ciudad y ausente de mi hogar. Se desgarraba mi alma con lágrimas contenidas, ya no tenía a mi madre para sentir su protección frente a un mundo agresivo y desconocido para mí.

Es cierto que tenía la emoción de la aventura, conocería otras realidades y forjaría un espíritu de luchador, pero también sentía el temor de la incertidumbre y me embargaba un profundo sentimiento de soledad. Me envolvía el desconcierto de mi alma desamparada y la angustia consumía mi interioridad.

Sin embargo, tenía la obligación de sobreponerme a mi conciencia de orfandad, pues como soy el mayor de los hermanos, el hombre de la familia me decía mi abuelita, debía pronto alcanzar una profesión para ayudar a los que me seguían atrás. Mi deber era esforzarme en mis próximos estudios de normalista para después apoyar a la familia que tanto ha dado por mí.

Algún día, lo digo con mucho orgullo, seré maestro normalista y sentiré el placer de enseñar a jóvenes que podré aconsejar para que no cometan mis errores, entonces mis lágrimas y mis sufrimientos habrán sido útiles para tender mis manos a quienes la puedan necesitar.

Si Dios se apiada de mí y me da muchos años de vida, si me premia con los hijos que quisiera tener, les daré a ellos mis mejores ejemplos y siempre los protegeré de los peligros de la vida. Con el brillo del sol de todos los días habré purificado mi espíritu y el resplandor de mi alma sensible será un abanico de luces para los demás.

Estaba ensimismado en estos pensamientos cuando sorprendí a mi hermanita Hilda mirándome a hurtadillas desde la puerta medio entreabierta de mi habitación, su inocente carita expresaba curiosidad e incomprensión, también su mirada era de temor. Le grité que se fuera, puesto que nada tenía que hacer allí, entonces la sentí que asustada y sollozando corrió hacia la habitación donde estaba la abuelita.

Mi hermanita menor era la única a quien le permitía quedarse en mi habitación escuchando mis prácticas de violín, se sentaba en un rincón del cuarto y escuchaba con atención las melodías musicales que yo practicaba. Su candidez me ayudaba a inspirarme con la mayor pureza en las emociones que acompañaban la música que hacía fluir con mi viejo violín.

Pero ahora ya no soporto la compañía de nadie, quiero estar sólo, cualquier otra cosa me molesta, todo me irrita y hace mayores mis padecimientos que no he logrado quitar con tantos remedios que me he hecho. Primero me venía aplicando fricciones de mercurio en mis zonas afectadas, es lo que llaman ungüento azul, y también he inhalado vapores de mercurio para curar mis malestares, son remedios muy fuertes, pero es la manera de mejorar de mi enfermedad.

Sin embargo, después de altibajos en mi estado de salud, sólo he logrado sentirme más débil y me surgieron unos agudos dolores del pecho, tenía temblores y espasmos musculares. La fiebre me hacía alucinar con las sombras que parecían que se desplazaban como oscuros fantasmas que me envolvían en un abrazo letal.

Definitivamente pierdo la paciencia por la prolongación desmesurada de esta situación, no merezco este castigo del destino, hace daño a mis planes de terminar mis estudios y daña a mi familia que tiene depositadas tantas esperanzas en mí ¿Por qué la vida deja caer tanto polvo sobre mis hombros? ¿Acaso he hecho algún mal para merecer tan drástico castigo?

Quizás sean pruebas de Dios para obligarme a fortalecer más aún mí espíritu, a fin de prepararme para enfrentar las adversidades de la vida. Pues sí, por este motivo he puesto toda mi fortaleza para tratarme con la mayor intensidad, es la razón por la cual me he administrado mayores dosis de remedios para salir más rápido de este trance, a pesar de los malestares que me produce el tratamiento. Así es, un momento de placer con Venus provoca mucho sufrimiento con Mercurio, es la manera de expiar los pecados.

Mejoraba, pero luego la recaída fue peor, entonces comencé a ver al Dr. Aguirre, quien me viene controlando y me ha dicho que los remedios que me ha dado son definitivos para sanar. “Salvarsán”, esto es, arsénico que salva, es el nombre de un moderno medicamento que me ha recetado el doctor y que me producirá la recuperación total.

Las primeras inyecciones hicieron desparecer las lesiones de mi piel, aunque he tenido muchos nauseas y vómitos con terribles diarreas, además creo que he estado perdiendo algo de mi cabello. Cada inyección me produce agudos escalofríos y mucha fiebre.

Me desaparecen algunos síntomas, sin embargo, ya no me quedan fuerzas, apenas soporto los dolores abdominales, hoy amanecí con un agudo dolor de pecho, la piel del cuerpo se me ha vuelto grisácea, tengo estrías de color blanco en las uñas. ¿Será que la vida se me va? Díos mío, no quiero pensar en ello, en la vida quiero hacer muchas cosas, quiero ser educador, quiero enseñar, quiero ser poeta y también quiero llenar todos los espacios de música con mi fiel violín, amo la vida.

Tengo ansias de vivir, quiero conocer el mundo y quiero disfrutar la vida junto con mis seres queridos, deseo compartir con ellos mis éxitos que me llenan de orgullo y satisfacción. Me arrepiento de todas las cosas que pudiera haber hecho mal en mi vida, pero mi Dios, no te lleves mi alma todavía, te lo suplico, mi vida será de rectitud y nobleza, lo prometo desde lo más profundo de mí.

El destino quiso quitarme a mi madre a muy temprana edad, dejándome huérfano en este agreste mundo, desamparado del cariño que sólo da la mujer que a uno lo trae a la vida. Esto me obligó a forjarme mi futuro con mucho esfuerzo y muchos riesgos, sin que a ella la tuviese para advertirme de los peligros que afrontamos en las osadas aventuras de la juventud.

Madre, me has hecho mucha falta, siento un profundo vacío que arrastro desde el triste día que te fuiste con tu carita dormida, silenciosa y serena. Tengo el recuerdo de mirarte fijamente, mientras mis lágrimas brotaban de mis ojos y dejaban marcados surcos plateados sobre mis mejillas manchadas de muchacho.

¿Pero, por qué hay tanto silencio? ¿Dónde están todos? Hoy amaneció y no escuché el canto del gallo, ni siquiera escucho el revolotear de los pajarillos en el nogal. Díos mío, el gallo no cantó…
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jueves, 17 de septiembre de 2009

La Ley de Educación en Venezuela

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La nueva Ley Orgánica de Educación promulgada por la Asamblea Nacional en Agosto pasado, con un cuestionado procedimiento que se llevó a cabo y una discusión de los parlamentarios de inusitada rapidez, deja el amargo sabor de una nueva imposición del gobierno que se considera la vanguardia de una supuesta revolución que quiere imponerse sobre los disidentes, a quienes considera sus enemigos políticos – no adversarios – y busca aplastarlos con todo el peso de su poder.

Esta ley de educación es un complejo entramado que mezcla declaraciones generales con intercalaciones que asoman los afanes de control político e ideológico del gobierno. Por ejemplo, nadie podría criticar los valores rectores de la educación cuando se expresa en el Art. 3: “…se establece que la educación es pública y social, obligatoria, gratuita, de calidad, de carácter laico, integral, permanente, con pertinencia social, creativa, artística, innovadora, crítica, pluricultural, multiétnica, intercultural, y plurilingüe”. Sólo falta que se cumpla, casi nada.

Pero poco más adelante, en el Artículo 6 referido a las competencias del Estado, entre otras cosas se señala que: “… (El Estado planifica, ejecuta, coordina políticas y programas) para alcanzar un nuevo modelo de escuela, concebida como espacio abierto para la producción y el desarrollo endógeno, el quehacer comunitario, la formación integral, la creación y la creatividad, la promoción de la salud, la lactancia materna…”

Cabe preguntarse si realmente los legisladores de la majestuosa Asamblea Nacional entienden lo que escriben, porque es muy difícil entender que ahora las escuelas serán espacio para que alguien - supuestamente los alumnos y los docentes - los utilice para la producción y el desarrollo endógeno, pero ¿producción de qué?, ¿producción de bienes?, ¿cuáles bienes y cómo?

Además, también parece que ahora las escuelas serán centros de amamantamiento de bebés, para que las madres del vecindario le pongan las tetas a sus críos delante de los estudiantes. Así quizás se aprovecharía de estimular los instintos maternales de las niñas, mientras los varones aprenderían a abandonar la tradición machista de la sociedad limpiándoles la caca a los nenes.

Tanta palabrería pierde sentido cuando no se resuelven los problemas concretos de la educación, esto es, transformarla en un verdadero pilar del desarrollo democrático, justo y libre del país. Esto es, sencillamente hacer efectivo lo que dice el Art. 3 de esta misma ley.

Sin embargo, la pretendida mayor masificación de la asistencia a la escuela que pregona el discurso populista del gobierno ha conducido simplemente a una educación de peor calidad, ya que tiene cada vez menores exigencias de estudio, una infraestructura deteriorada y con un mantenimiento que es fuente de grave corrupción. Nunca se había gastado tanto dinero en obras para las escuelas, dice el gobierno, pero también nunca se había tenido tanta ineficiencia y tanta corrupción como ahora.

Se manipula la esperanza de la población con grandilocuentes discursos sobre un supuesto socialismo del siglo XXI que nadie sabe qué es, pero dicen que resolverá todos los problemas, entonces sirve para justificar todas las arbitrariedades del gobierno, las ansias de poder personalista del híper líder, y nunca nada llega siquiera a parecerse a un socialismo en sentido de una sociedad justa, libre y equitativa, por el contrario, cada vez se evidencia con mayor claridad el carácter autoritario, excluyente, persecutorio y sectario del gobierno.

Lástima, la historia de caudillos en Venezuela se repite otra vez… y no es culpa del caudillo, entre tantos aduladores que lo rodean.
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martes, 8 de septiembre de 2009

CUBANOS EVALUAN MINAS DE ORO EN VENEZUELA

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La agencia Prensa Latina (PL) publicó el día 25 de Agosto de este año que los gobiernos de Venezuela y Cuba suscribieron un acuerdo para evaluar la cantidad el oro real existente en el subsuelo minero del municipio El Callao. El contrato consiste en que un equipo cubano del GEOMINSAL investigará las reservas auríferas en unas 48 mil hectáreas del subsuelo bajo la administración MINERVEN.

"Cuba está ayudándonos a saber qué tenemos y con qué vamos a contar para el futuro, y cómo la vamos a usar para el beneficio para nuestra nación", señaló un alto ejecutivo de MINERVEN. Además dijo: “Esto es parte de la solidaridad Cuba-Venezuela,…la idea es sobrepasar la profundidad de nuestras minas que están por los 500 metros”.

¿Y por qué no se hace un convenio con Haití, o con Jamaica, o con Nicaragua, o cualquier otro país que nos inspire profunda solidaridad humana? Simplemente porque la experticia y la tecnología de ellos no están suficientemente desarrolladas para que puedan hacer un aporte superior al que existe en el país como resultado de una larga historia minera aurífera desde mediados del siglo XIX… en cambio, por supuesto, con Cuba se complace al caudillo que todo lo sabe.

Tampoco Cuba tiene una minería importante, salvo la explotación del níquel que logró constituirse en una importante actividad económica (cuando los precios eran altos), junto al turismo extranjero y a la producción de azúcar, gracias al apoyo prestado por la ex URSS y más tarde por las inversiones capitalistas de la empresa canadiense Sherritt Internacional, más la subvención de los precios petroleros de Venezuela para cubrir los altos consumos de fuel-oil por cada tonelada de níquel producida.

En todo caso, el aprendizaje minero cubano de la ex URSS no debe haber sido tan rápido, pues el año 2007 la empresa estatal Servicios Geológicos de Brasil (CPRM) y el Gobierno cubano establecieron una agenda de cooperación en el sector minero, que incluye la transferencia de tecnología de Brasil a Cuba, particularmente en el área de evaluación de recursos y reservas minerales.

Claro, aparte de la minería de níquel en yacimientos superficiales lateríticos, también se puede destacar una importante minería de explotación de sal marina en Cuba, y otras menores de no metálicos como calizas, arenas, arcillas, etc. ¿Pero es que acaso estas experiencias de la minería cubana tienen algo que ver con la compleja problemática geológica minera de Minerven? ¿Cuál es el conocimiento técnico que pueden aportar los cubanos para la exploración y explotación de las minas de oro de El Callao?

Si algo saben los técnicos de Minerven, sin necesidad de cubanos, es hacer túneles y perforaciones mineras subterráneas para la exploración pendiente a profundidades mayores a los 500 metros de la mina Colombia. Además, hay una larga trayectoria profesional de geólogos e ingenieros de minas que han laborado durante muchos años en las empresas mineras estatales y en otras trasnacionales que hacen o han hecho presencia en la minas del oro del Estado Bolívar.

¿Entonces, para qué son los cubanos? ¿Para saber qué reservas minerales tenemos y decirnos cómo las vamos a usar? Es curioso, ahora los cubanos son expertos en oro y nos darán sabios consejos para su aprovechamiento - ¿aprovechamiento para ellos? - mientras tanto los profesionales del país, geólogos e ingenieros de minas egresados de la Universidad Central y de la Universidad de Oriente, emigran para el extranjero.

Quizás tengan razón, la investigación exploratoria cubana será probablemente mediante métodos radiestésicos, o sea, con una horquilla de un arbusto, tomada de las dos puntas y otro extremo apuntando horizontalmente, para que perciba las vibraciones de los minerales y señale por sí misma hacia las mayores concentraciones de oro en el subsuelo. Por supuesto, la nterpretación de los resultados es un asunto más complejo, pues compete a los babalawo que lanzan los caracoles para descifrar la enmarañada naturaleza de los espíritus que controlan la riqueza, experiencia que ni siquiera tienen los santeros de El Callao.

Seguramente en estos estudios es que se basa el gobierno para pronosticar la duplicación de la producción de oro de CVG Minerven para el año 2009, no por una mayor productividad de sus instalaciones, sino porque retoman la mina Sosa Méndez que abandonó con fuertes pérdidas económicas la empresa china Jin Yan y la Planta Revemin que antes operaba la empresa canadiense Cristallex con la mitad del personal actual.

Dicen que después se incrementaría la producción 10 veces más en el año 2013, es decir, más de 40 toneladas de oro por año. ¿Qué tal los babalawo? … ¡Así, así es que se gobierna!
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domingo, 16 de agosto de 2009

LA INDUSTRIA DEL HIERRO

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.......................¡Hacia el Socialismo... con todos los hierros!


La producción de hierro en Venezuela en los últimos años, de acuerdo con los reportes de gestión de empresa publicados en la página Web de CVG Ferrominera Orinoco, se resume en la siguiente tabla:

Se observa que la producción de mineral se ha mantenido en torno a 20 millones de toneladas, en general algo superior a la de Orinoco Mining Co., antes de la nacionalización del hierro en 1975. Actualmente en torno al 40% de esta producción es para exportación como mineral bruto.

Una estrategia de desarrollo razonable para la industria del hierro sería exportar el hierro exclusivamente como productos de mayor valor agregado, es decir, como pre-reducidos, aceros, cabillas, tuberías, etc. Sin embargo, a lo largo de los años se sigue mantenido una importante exportación de mineral bruto, con el agravante de que se hace hacia mercados lejanos, Europa y Asia, con muy baja competitividad debido a los altos fletes y las limitaciones del calado del río Orinoco que impiden el transporte con grandes barcos metaleros, cuya capacidad es 4 a 6 veces superior a los barquitos que entran al río.

Y peor aún, después de haber agotado las mejores reservas de mineral de la mina El Pao y Cerro Bolívar, en las décadas pasadas, y despilfarrado en esta década las extraordinarias reservas de primera calidad de la mina San Isidro, ahora nos quedamos con mineral de segunda con alto contenido de fósforo y alta sílice.

El deterioro de la calidad del mineral obligará a concentrar parte de la producción, con el consecuente mayor costo de producción para las reservas limitadas de mineral friable de Cerro Altamira, y de costos inmanejables para las cuarcitas duras de bajo tenor.

No sólo se produce materia prima bruta, sino también se producen gerentes. Así, de ser una empresa manejada originalmente con 3 Gerentes, pasó en la actualidad a tener 44 Gerentes y la nómina de trabajadores se ha duplicado, principalmente en las áreas administrativas.

Claro, ahora la filosofía de gestión de Ferrominera expresa que las relaciones de producción reconocen solamente al trabajo como único valor creador de una empresa socialista. Entonces si hay el doble de trabajadores, debemos suponer que se genera el doble de valor, pero el punto es averiguar dónde está ese valor agregado… ¿O es que los trabajadores adicionales no trabajan?

Ahora en éste primer semestre de 2009 la producción de las minas se ha derrumbado estrepitosamente, pero no como consecuencia de una estrategia de preservación de las reservas de mineral, puesto que la empresa ha invertido importantes recursos para mantener una capacidad de producción de 24 millones de toneladas de mineral, y más. Esta baja de producción es simplemente por la pérdida de mercado y la crisis de Sidor, hasta el punto de que la empresa tiene por primera vez en su historia graves pérdidas económicas a nivel operativo.

Un incremento extraordinario del precio del mineral en el último año, prácticamente de 60%, oculta cualquier deficiencia de la empresa, pero cuando se retoma la tendencia histórica de incrementos del precio en el orden de 10%, bastante generosa en todo caso, ya no se pueden hacer donaciones para proselitismo y despilfarro a diestra y siniestra.

Tampoco están mejores las cosas en la Planta de Pellas de FMO, que ha sido siempre propiedad del Estado, anteriormente administrada por Toppca. Esta planta con una capacidad de 3,3 millones de toneladas de pellas al año, ampliada recientemente a 4,0 MMt tras un gasto de 90 millones de dólares, tiene una producción desastrosa que ni siquiera llega a un tercio de su capacidad. Ahora, en lugar de ser un país exportador de pellas, como ocurría años atrás, somos importadores de pella para cubrir la demanda insatisfecha de las acerías.

¿Será que debemos esperar al hombre nuevo?

Seguramente sí, pero no al hombre nuevo del socialismo del siglo XXI, que no tiene nada de socialista y menos aún de este reciente siglo. Se necesitan mujeres y hombre nuevos que sean profesionales con verdadera capacidad técnica y gerencial, antes que estos incendiarios verborreicos vuelvan cenizas la industria de Guayana.

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jueves, 13 de agosto de 2009

LA ISLA DEL TESORO


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Érase una vez una lejana y paradisíaca isla, en medio de un pacífico e interminable mar, donde el tiempo parecía no transcurrir como si estuviese detenido en un imperecedero presente en el cual no había nada que cambiaba, o más bien, lo que cambiaba volvía pronto a ser igual.

Habitaban en la isla 3 pequeñas comunidades separadas entre sí, sin que hubiese habido oportunidad de que se encontraran, estaban completamente desconectadas y cada una ignorante de la existencia de las otras. Cada cual vivía placidamente y cubrían sus necesidades de alimento y vestido mediante la caza, pesca y recolección de frutos silvestres.

Eran a su modo muy felices, completamente insertados en la naturaleza virgen de su entorno. No tenían calendario, ni semanas, ni meses, simplemente conocían el día y la noche y en función de esta percepción discurría su vida, en el día realizaban diversas actividades y en la noche descansaban.

Por este motivo le rendían culto al sol, pues asumían la importancia de su presencia para sostener su vida. Les invadía un gran temor la posibilidad que un día el sol no apareciera por el horizonte con la regularidad de siempre, que surgiera más lento o más rápido, o sencillamente que un día no amaneciera, lo cual hubiese sido completamente un caos. De modo que el Dios Sol merecía un gran respeto y la leal adoración para no despertar su desprecio ni su venganza.

No solamente durante el día mantenía el sol la directa vigilancia de la comunidad y del resto de la naturaleza, sino también durante la noche, pues a pesar de que el cielo se cubría con un manto de oscuridad, siempre habían unos pequeños huequitos, que algunos llamaban estrellas, por donde el sol seguía observando los acontecimientos de la noche.

Un día ocurrió de manera inesperada que se encontraron varios miembros de las diferentes comunidades. Se quedaron paralizados mirándose unos a otros, primero con desconfianza y después con curiosidad, era un hecho demasiado extraordinario que existieran otros seres semejantes con un cuerpo parecido al propio y equilibrados nada más que en los dos pies. Les invadió un profundo sentimiento de que ya no estaban solos.

Se abrazaron y comenzaron a saltar tomados de la mano, mientras gritaban todos alborotados. Para celebrar el encuentro decidieron construir un gran monolito de granito como símbolo de la hermandad entre los pueblos y lo pusieron en el cruce de los senderos que construyeron para unir sus pueblos.

Comenzaron entre ellos a intercambiar diferentes productos y con el tiempo cada comunidad se especializó en determinada actividad productiva. Los que vivían a la orilla del mar se volvieron pescadores, los que vivían en el bosque se dedicaron a recolectar frutos silvestres y raíces, y los de la montaña a la caza. Entre sí intercambiaban sus productos.

La especialización permitió mas eficiencia en los resultados del esfuerzo humano, la producción aumentó y colectivamente obtuvieron más alimentos y más vestimentas. La población aumentó con altas tasas de crecimiento y en una década prácticamente se duplicó.

Naturalmente que las variaciones del clima hacían que fluctuaran los niveles de producción, ocurría que en sequía había menos recolección de frutas, en época de marejadas había menos pescado, en invierno había menos caza. Entonces los términos de trueque variaban según la oferta y demanda, así entonces con este mecanismo se lograba un punto de equilibrio dinámico, por ejemplo: 1 pescado valía 6 manzanas o un conejo, 1 venado valía 10 conejos, etc.

Las innovaciones y la tecnología trajeron más desarrollo, aprendieron a hacer frutos secos, pescado salado y carne seca. Mas tarde los cazadores lograron domesticar animales y desarrollaron la crianza de vacas, ovejas, cerdos, gallinas, etc.; los recolectores dominaron la agricultura de cereales, hortalizas, frutas, etc.; y los pescadores diversificaron la producción del mar y desarrollaron explotaciones en lagunas de camarón, langostinos, truchas, salmón, etc.

Las comunidades duplicaron sus índices de crecimiento poblacional, mientras más producción más población, y con una mayor población hay mayor demanda. La mayor demanda produce competencia entre los diferentes productores que buscan captar las preferencias de los consumidores. Esta dinámica estimula la eficiencia, productividad e innovación, y evita la especulación.

Un día se descubrió casualmente petróleo en la isla, el cual emergió como un gran chorro negro de las mismas entrañas de la tierra y produjo una lluvia aceitosa sobre la isla, lo que provocó mucho espanto en la población. Se tapó el pozo con una plataforma y se puso un grifo para desahogar la presión.

No se sabe cómo ocurrió, pero unos lejanos habitantes de unas islas vecinas se enteraron de este acontecimiento y rápidamente expresaron su interés en adquirir el petróleo, por el cual estaban dispuestos a pagar muchos peces, frutas, animales de caza, y otros bienes y servicios.

Entonces se organizó la población de la isla para establecer un gobierno central a fin de que administrara ese extraño producto que algunos llamaban oro negro. Se llenaban barriles desde el grifo del pozo petrolero y se intercambiaban por otros productos a los insaciables extranjeros que hacían colas para llevarse los barriles. Los productos que se obtenían por el trueque se distribuían entre la población.

Al gobernante y a sus funcionarios se les permitían ciertos privilegios debido a lo que se consideraba una delicada labor de administración que llevaban a cabo. Ellos recibían las más exquisitas carnes, los mejores licores, los mejores cambures. Los envidiosos comenzaron a decir “yo quiero ese cambur”.

La creciente producción de petróleo hizo que se dedicara menos atención a la producción de alimentos en la isla, hasta que un día nadie produjo nada, era más fácil obtener la comida de los compradores de petróleo. Los gustos alimenticios cambiaron, ya no se comían los mangos, ni plátanos, ni sardinas, ni harina de maíz, se prefería consumir salmón canadiense, truchas escandinavas, queso francés, carne argentina, trigo español, naranjas de California, uvas de Chile, champaña de Francia, etc.

A la población se le olvidaron las técnicas de producción de alimentos y abandonaron la vida del campo, todos vivían de los productos que se obtenían con la venta del petróleo y simplemente se dedicaban al ocio, como la contemplación de la naturaleza, la meditación bizantina, el juego de dominó, beber cerveza, jugar al ula-ula, hacer malabarismos, en fin, actividades para matar el tiempo.

Sin embargo, la población comenzó a aburrirse y empezó a reclamar contra el gobierno por sus supuestas malas políticas. Entonces cambiaron al gobierno, el cual organizó diversos trabajos para mantener ocupada a la población y se desplegó una intensa propaganda para demostrar la eficiencia de las nuevas políticas gubernamentales y justificar los mayores privilegios de los funcionarios en el poder.

El gobierno organizó unas cuadrillas de trabajadores para ensuciar las calles, mientras más atrás venían otras cuadrillas dedicadas a limpiar. Es curioso que siempre las primeras eran más eficientes que las otras dedicadas a limpiar, probablemente era un asunto de complejidad de las tareas asignadas.

También el gobierno creó un grupo de fiscales del sol, a quien ya no se le tenía el respeto de los aborígenes que lo adoraban como su Dios, y más bien se consideraba que era su obligación salir puntualmente todos los días. Estos fiscales anunciaban a viva voz a la población cuando salía el sol en el amanecer y cuando se escondía en el atardecer, para que la gente no se tuviera que molestar para asomarse por una ventana.

Eventualmente los fiscales cumplían labores de orden y seguridad, aunque algunos les tenían mucha desconfianza, ya que consideraban que estaban vinculados con una reciente delincuencia en la población. La corrupción invadió soterradamente la sociedad.

El gobierno central comenzó a importar artículos de lujo como perfumes, whisky, champaña, vinos franceses, cigarrillos, habanos, i-pod, Cd de MP3, blackberry, GPS, etc. Se importó de todo con el petróleo que se producía cada vez en mayores cantidades. Se abandonaron las alpargatas, los chinchorros, las cachapas, el cazabe, la arepa, la hallaca, el queso guayanés, etc., y se sustituían por nuevos productos importados.

Pero ocurrió un día que el grifo de petróleo soltó una gota negra de petróleo y no fluyó más nada. Toda la población se arrodilló en torno al pozo con agudos síntomas de desespero y angustia lloraron, rezaron, rogaron, imploraron para que volviese a fluir el petróleo, pero nada, ni una sola gota más.

Se inició una terrible hambruna. Cuando quisieron buscar alimentos se dieron cuenta que ya no se podía pescar, pues el mar estaba contaminado con derrames de petróleo, tampoco había caza pues la contaminación de los ríos y la deforestación había prácticamente extinguido los animales de caza. Sólo quedaba la opción de recolectar frutas silvestres y raíces en lo que quedaba de bosque lejos de la ciudad.

Se subieron a los árboles para tomar los frutos silvestres y al pasar el tiempo se volvieron más hábiles para moverse arriba de los árboles. Les creció una cola y el pelaje, además era suficiente entenderse a gritos, entonces olvidaron hablar.

Varios años después llegó un grupo de exploradores y se sorprendieron al ver una nueve especie de homínido, lo llamaron homo bananus, ya que cuando se les ofrecía un banano o cambur, se descontrolaban y se volvían muy agresivos entre sí para conseguirlo. Los investigadores llegaron a la conclusión que esta especie era el eslabón perdido que demostraba la teoría evolutiva de Charles Darwin.

Eso sí, los investigadores quedaron muy extrañados cuando encontraron un gran monolito de granito con una inscripción grabada, ya casi ilegible, que decía: ¡Patria, Socialismo o Muerte, Venceremos! ¡Con el socialismo del siglo XXI construimos el hombre nuevo!

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sábado, 1 de agosto de 2009

LA CAPERUCITA ROJA ROJITA

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El Ministerio de Educación tiene la misión de promover en los niños y niñas del país una formación con valores del socialismo del siglo XXI; en consecuencia, los nuevos cuentos infantiles estarán alineados con el objetivo expresado. A modo de ejemplo típico se presenta el siguiente cuento infantil, versión original que no se parece a ninguno de los cuentos clásicos de la burguesía:
LA CAPERUCITA ROJA ROJITA

Érase una vez una dulce niña que vivía en el bosque con su madre, ambas dedicadas a la misión de alfabetización de Monte Adentro. En el vecindario ella era conocida como Caperucita Roja Rojita, la “Cape” para los más amigos, porque siempre usaba orgullosamente una capa roja que le había regalada el inefable Rafa, el de Pedevesa.

Una mañana, mientras caminaba distraída por el bosque en dirección hacia la casa de su abuelita, se encontró con un feo lobo con aspecto de oligarca.

- ¿Quién eres? ¿A dónde vas? – preguntó el lobo con una falsa sonrisa de simpatía

- Soy la “Cape” Roja Rojita y estoy recogiendo flores para mi abuelita – respondió la niña, algo sorprendida, pero con más curiosidad por conocer a ese extraño personaje montado en una gran moto Harley-Davidson.

- Te aconsejo que no te distraigas, porque hay muchas alimañas por estos alrededores – dijo el lobo intentando ganar su confianza – Si quieres, yo mismo te puedo llevar más rápido en mi nave.

Caperucita Roja Rojita entusiasmada se montó en la parte trasera de la moto y abrazó fuertemente al lobo por su cintura para no caerse, mientras el lobo hacía demostraciones del poderío de su vehículo, aceleraba y tomaba las curvas con mucha maestría.

El lobo iba disfrutando de la cercanía de la Caperucita, la llevaba pegada a su cuerpo y podía sentir su aliento, sentía el calor de su cuerpo, nunca le había dominado tanto placer, su hocico jadeaba y se le caía la baba con su lujuriosa excitación. Me la voy a comer a ella y a su abuelita, pensaba con una risita disimulada.

La abuelita era una vieja loca que pasaba la mayor parte del tiempo sola. Sintió mucha alegría al ver a su nieta con el acompañante en moto y pensó que venían a celebrar una fiesta de disfraces, entonces invitó a ambos a entrar a su casa, puso música bailable de salsa, merengues, hip hop y otras más, sacó unas botellas de ron añejo y unas papitas fritas, se puso su disfraz de tigresa y organizaron tremendo sarao.

Era tan grande el escándalo que ellos tenían en la casa que todos en el bosque estaban escandalizados, el búho se tapaba los oídos de indignación y las ardillas corrían alejándose del sitio.

El ruido llamó la atención de un valiente cazador de la zona quien era conocido en los suburbios que frecuentaba como el Tribilín de Sabaneta.

Se asomó por la ventana de la casa de la abuelita y vio a la Caperucita sentada sobre las piernas del lobo y a la anciana tendida a su lado algo desvestida. De inmediato hizo un disparo al aire con su escopeta para espantar al lobo y luego lo persiguió hasta que desapareció en el bosque.

El Tribilín de Sabaneta se reunió más tarde con la Caperucita, su madre y su abuela, y les explicó lo indebido de juntarse con lobos oligarcas, pues sólo buscan aprovecharse de la gente humilde, y les dio una larga explicación sobre el socialismo del siglo XXI, en el cual todos seremos felices por siempre.

Fue un largo discurso, al punto que ellas tres se durmieron plácidamente y en sus dulces sueños cantaban juntas al gallardo cazador: ¡Oligarcas temblad, oligarcas temblad, ya viene el huracán…!


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